Virtualización de escritorios, una tendencia empresarial para la competitividad

En algún momento todos hemos escuchado hablar de la famosa tendencia de trabajar en casa, en un café, en un hotel de otra ciudad o país sin inconveniente alguno pero, ¿sabemos a qué se refieren exactamente cuando nos hablan de teletrabajo en términos de negocio? Cientos de mitos han girado en torno a este asunto, pero lo cierto es que esta práctica se ha convertido en una tendencia empresarial con gran potencial para hacer más competitivas a las compañías.

Ese mejor desempeño no solo es el resultado de los beneficios que el teletrabajo ofrece a las empresas en términos de reducción de costos fijos y avance en transformación digital, sino también porque les permite mejorar la calidad de vida de sus colaboradores, incentivar el trabajo en equipo e incluso promover la inclusión social de personas en condición de discapacidad, cuando esta sea una de las prioridades de la empresa. 

A lo anterior se suman otros beneficios que nos afectan positivamente a todos. Entre ellos están la mejora de la movilidad de las ciudades por cuenta de un menor número de personas transportándose todos los días hacia sus lugares de trabajo, lo cual también implica una reducción en los índices de contaminación de las grandes capitales. Así mismo, al aplicar el teletrabajo, las empresas están promoviendo el uso y apropiación de nuevas tecnologías que, incluso, son útiles para sus colaboradores en otras áreas como la académica o la personal. 

Teletrabajar, entonces, no es una profesión, no es estar en un call center, no es un servicio a domicilio y tampoco es tener una planta de producción en la casa. El teletrabajo es, más bien, una forma de llevar a cabo los deberes como colaboradores que cumple con una serie de características: es remunerado, se realiza en una ubicación alejada de las instalaciones de la compañía e implica reducir el contacto de los colaboradores entre ellos, aunque gracias al uso de las tecnologías de la información y comunicación, se mantiene su contacto constante, evitando el rompimiento de las relaciones interpersonales y promoviendo el trabajo en equipo. 

Pero más allá de los beneficios, ¿qué tan fácil y seguro es para las compañías adoptar sistemas de teletrabajo para sus colaboradores? Existen varios retos en la implementación que ya han sido identificados y, aunque el más nombrado son los costos de implementación de tecnología, a las empresas también les preocupa que el trabajo remoto ponga en riesgo la seguridad de su información, o que sus colaboradores sean menos productivos por cuenta de dificultades a la hora de utilizar sus herramientas de trabajo en remoto. 

Las soluciones y los servicios ya existen. La compañía colombiana de tecnología, Enlanube, por ejemplo, además de operar como aliado de la multinacional americana Fortinet para comercializar su línea de productos de ciberseguridad, también ha construido un portafolio propio que tiene como objetivo potencializar las capacidades que tienen las compañías para transformarse y ser parte activa de esta era digital. 

Una de esas líneas de servicios se ha denominado Virtualización, la cual incluye tanto escritorios como aplicaciones y permite que las empresas puedan dar acceso de manera segura a sus herramientas en remoto, de tal forma que tanto colaboradores como proveedores puedan acceder a las funcionalidades por completo y sin dificultades, facilitando el teletrabajo. 

Es así como Enlanube también promueve la reducción de costos en tecnologías de la información a las compañías, pues con su servicio de virtualización puede entregar aplicaciones Windows, Linux, Web y Saas o escritorios virtuales completos desde el espacio propio de Enlanube, Azure, IBM Cloud o incluso desde el mismo Datacenter de la compañía. 

Entérese

¿Sabe cuántas modalidades de teletrabajo existen en el país? La Ley 1221 de 2008, precisamente, se ha definido tres. El primer modo es el autónomo, el cual reúne a trabajadores independientes o empleados que se valen de la tecnología para desarrollar sus tareas en cualquier lugar. El segundo, es el suplementario, el cual aplica a trabajadores que cuentan con un contrato laboral y que alternan la ejecución de sus tareas entre los espacios de la oficina y lugares fuera de ella al menos dos días a la semana. El tercero es el móvil, en el cual los trabajadores utilizan sus dispositivos móviles para cumplir con sus deberes, esto les permite o ausentarse frecuentemente de la oficina o no tener un lugar definido para trabajar.